Mi novio dice que si de verdad lo quiero, se lo demuestre teniendo relaciones…

por Amor Seguro, A.C. el enero 25th, 2012

¿Puede alguien decir que en verdad te quiere, poniéndote en riesgo? Riesgos físicos, emocionales, afectivos, espirituales…, riesgos para tu felicidad terrena y eterna. ¿De veras te querrá quien te presenta una falacia tan perniciosa?

Dijimos que la experiencia demuestra que el amor no se afianza ni se demuestra con las relaciones prematrimoniales. Luego de éstas, se pierde el misterio de la persona y queda tan sólo el placer de la carne. Dijimos que, si lo haces, te convertirás en algo ‘trivial’ para él. Habrás perdido tu ‘encanto’ de mujer, aquella intimidad que sería un atractivo sobreañadido y que ahora ha quedado al descubierto. No sabes si serás su esposa, pero por lo pronto te ha arrebatado un tesoro. ¿Será esto quererte bien?

Tu misterio de persona no ha trascendido, como debía, en la unión definitiva y en la apertura a nuevas vidas. Se quedó a nivel de lo físico, sin espíritu. Dijimos que por eso resulta frecuente que ese novio no vea con iguales ojos a la chica con la que se ha acostado, como si se hubiera vuelto indigna de ser amada en la totalidad de su ser corpóreo y espiritual. Entonces ella resulta aburrida para él. He oído de muchas jóvenes desconsoladas que, luego de tiempo de relaciones sexuales, oyen de sus antes enamorados novios: ‘me das flojera’.

Él sabe que con esa chica ya no tendrá la ilusión de ‘eso’ el día que estén unidos para siempre. ‘Eso’ habrá sido derrochado antes, anticipado. Sabe que ‘eso’ al fin y al cabo puede cambiarlo por otro ‘eso’, pues siempre habrá quien pueda proporcionarle un nuevo placer sexual, quizá más intenso que el que obtuvo con su novia.

Si persiste contigo, si continúan siendo novios, te quedará siempre la duda de que te quiera a ti, o simplemente que desee ‘eso’. Pues así como puede cambiarte por otro placer igual o mejor, no te querrá a ti, sino tendrá tan sólo el deseo de poseerte, de utilizarte. Y es que la persona es mucho más que placer, el placer no agota a la persona, no la reduce a sus propios límites. Ten la convicción de que vales mucho más de lo que puedes provocar a las terminales nerviosas del animal macho. Eso no es amor, sino genitalidad, egoísmo químicamente puro… aunque se disfrace con chantajes afectivos.

Autor: P. Ricardo Sada Fernández Sacerdote de la Prelatura del Opus Dei

– La pureza de las jóvenes – Noviazgo y sexualidad

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