¿Hay algún criterio o regla general que permita distinguir cuándo hay una falta moral en el noviazgo?

por Amor Seguro, A.C. el enero 25th, 2012

Sí, el criterio viene dado por la definición de castidad o pureza. Es comprender en qué consiste esa virtud. Dice así la definición:

«Castidad o pureza es la virtud moral que regula las expresiones voluntarias de placer sexual dentro del matrimonio, y las excluye totalmente fuera del estado matrimonial».

La frase clave de la definición es «expresiones voluntarias de placer sexual». En el matrimonio -sigue diciendo la definición-, esta virtud «regula» dichas expresiones, de modo que también hay una castidad matrimonial, y pueden faltar a ella los esposos. Pero como no hablamos aquí de la castidad del matrimonio sino fuera del mismo, la definición dice que ahí, al margen del matrimonio, las «expresiones voluntarias de placer sexual» han de estar siempre excluidas.

Dichas expresiones han de ser «voluntarias», por lo que el placer sexual involuntario (por ejemplo, durante el sueño) no supone una falta contra esta virtud. Pero si son voluntarias, es decir, provocadas, consentidas, buscadas, constituyen una falta moral, un pecado.

Fuera, pues, de la unión corporal de los esposos (y todo lo que tienda a ella), cualquier «expresión voluntaria de placer sexual» ha de excluirse. Eso incluye la masturbación, la pornografía, el ejercicio de la homosexualidad, la prostitución… y, por lo que toca a nuestro tema, cualquier acción entre novios que a uno o a otro le produzca esa expresión de placer. A ti o a tu novio que, como hemos dicho, por las características propias de su ser masculino, su curva de excitación sube más rápidamente (puedes ver algo más de esto en el ensayo del cardenal Karol Wojtyla al final del libro).

Tan importante es para la vida espiritual mantener la pureza de alma y cuerpo que Jesús dijo que esa pureza debía abarcar también la realidad interior: “En verdad, en verdad les digo: cualquiera que mire a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt 5,28).

Autor: P. Ricardo Sada Fernández Sacerdote de la Prelatura del Opus Dei

– La pureza de las jóvenes – Noviazgo y sexualidad

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