5000 jóvenes en Ecuador… prometen castidad

por Amor Seguro, A.C. el noviembre 22nd, 2010

Quiero comunicarles esta noticia como la publica Zenit… porque nos llena de esperanza.

GUAYAQUIL, martes 16 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- ¿Represión? ¿mito medieval?, no pocas veces esta es la definición que recibe el término de castidad. Sin embargo, existen personas que lo ven más bien como un “estar rectamente encaminado”, como lo describió a ZENIT la joven ecuatoriana María Renata Delgado de 17 años.

Anualmente unos 5.000 jóvenes en la ciudad de Guayaquil (Ecuador) realizan la denominada Promesa de Castidad en la que se comprometen a vivir pureza y a poner todos los medios para abstenerse de las relaciones sexuales antes del matrimonio.

“En este siglo, vivir la castidad es muy significativo para mí puesto que es una gran virtud y un gran don que hablan mucho de mi dignidad y de una afirmación del verdadero amor”, dice María Renata.

La iniciativa ha sido impulsada por la archidiócesis de Guayaquil, junto con algunos movimientos eclesiales como Lazos de amor mariano, Schoenstatt, Movimiento de Vida Cristiana, Regnum Christi, Cursillos de Cristiandad, el Camino Neocatecumenal, entre otros.

Virtud necesaria

“El período del noviazgo, fundamental para formar una pareja, es un tiempo de espera y de preparación, que se ha de vivir en la castidad de los gestos y de las palabras”, dijo el Papa Benedicto XVI durante el mensaje de la Jornada Mundial de la juventud de 2007.

Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y la atención del otro”, señaló en aquel entonces el Pontífice “ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto por el otro” elementos que se convierten en “características del verdadero amor que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar”.

Sobre el tema, ZENIT consultó con el padre Enrique Granados, quien parte de su ministerio sacerdotal lo dedica a la pastoral con los jóvenes del Movimiento de Vida Cristiana.

“Siempre pongo un ejemplo de un chico o una chica que tienen relaciones con una y otra persona, es como una cinta adhesiva que la pego y la despego”, dijo.

“Cuando la despego me llevo parte del tejido epitelial y de lo más externo que hay en mí”, señaló. “Pero cuando yo la despego ya no se va a adherir”, ilustró el sacerdote.

“Lo mismo pasa con las personas que tienen relaciones con varias personas”, indicó “cuando ya quieren amar y comprometerse con alguien les es muy difícil y en algunos casos hasta imposible”, aseguró el padre Granados.

Signos de contradicción y esperanza

Para conocer sobre los frutos que esta iniciativa ha dejado en la vida de estos jóvenes, ZENIT habló con algunos de ellos:

“Yo creo que estamos en un mundo que nos lleva a la sensualidad y nos impulsa tanto al hedonismo, que no podemos andar como si nada nos fuera a pasar”, dijo Nicolás Romero. “Por eso  nuestra postura como católicos debe ser de un valiente rechazo ante todos esos males y no existe mejor forma de concretarlo que con una promesa a Dios de castidad”, aseguró este joven de 17 años.

Para María Cristina Jaramillo Almea, la fidelidad a esta promesa “nos exige a los jóvenes cultivar día a día un amor que va mas allá del placer, nos exige un amor profundo y centrado en Dios”.

Por su parte, Kristina Hjelkrem de 17 años, ve la vivencia de esta virtud como “una forma de combatir la crisis del mundo y de ser esperanza para otros jóvenes”. De otro lado, Jeffry Naranjo Samaniego, de 17 años ve en este grupo a “jóvenes que marcamos la diferencia, que somos signos de contradicción y esperanza, y me alegro de todo corazón de formar parte del cambio”.

Mayor disciplina y claridad

Oscar Henk de 16 años, dijo que vivir la castidad le ayuda a “aprender a valorarme como persona e hijo de Dios que soy”. Y compartió algunos frutos que esta práctica le ha traído: “he aprendido a llevar una actitud mucho más madura en algunos lugares como fiestas o las casas de mis amigos”.

Confesó además que la vida casta “me esta ayudando a discernir mi vocación”, ya que “mi inteligencia, voluntad, afectos y sentimientos aprendo a dominarlos y así tener un orden en mi vida, obtener aquel silencio y escuchar lo que Dios me dice cada día”.

“Dios me ha dado todo es esta vida y creo que una forma de ser correspondido con Él es vivir la castidad día a día e ir en contra de la corriente del mundo”, dice Oscar para quien el paradigma pleno de castidad es la Virgen María.

Por eso todas las mañanas rezo un rosario y consagro mi día a la María para que me ayude a caminar por las sendas del amor, la verdad y la castidad; y así escuchar Dios, responderle, y ser santo, que es el anhelo que se encuentra en lo profundo de mi corazón”, concluyó el joven.

Así son muchos los jóvenes que en esta diócesis ecuatoriana viven coherentemente con aquellas palabras que Juan Pablo II pronunció durante el Angelus del 6 de julio de 2003, cuando se clausuraban las celebraciones del centenario de la muerte de Santa María Goretti:

“Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad”, dijo el papa.

“Es necesario reafirmar con claridad que la pureza del corazón y del cuerpo debe ser defendida, pues la castidad «custodia» el amor auténtico” aseguró el Pontífice.

Por Carmen Elena Villa

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3 Comentarios
  1. leo permalink

    yo creo ke la castidad no es necesaria para mi si tu tienes a u novia y la amas de verdad no veo porque no le puedas acer el amor, pienso tambien que si Dios en la biblia lo ke mas promueve es el amor no veo porque a uno le toke guardarselo con su pareja porque el hacer el amor es renovarlo ta,bien cuando tu te guardas todos esos sentimientos en » castidad » lo uniko que creas son unas tristesas en tu alma en tu corazon porque tu asi seas casto nopuedes evitar sentir eso por tu pareja y es muy doloroso tener que guardarselo y no acer el amor con tu novi@.. por eso no estoy de acuerdo con ella >.<

  2. maria eugenia lopez permalink

    que buena idea ojalal sean todos los jovenes partidarios de ella.

  3. Amor Seguro, A.C. permalink

    No tenemos suficiente espacio para responderte, agradecemos tus palabras. Te puedo decir lo siguiente:
    a. La castidad no es represión es la alegría en el corazón, es el lenguaje del amor verdadero -fiel, total, fecundo y libre -.
    b. No puedes Hacer el amor, porque ya está hecho, existe, ES. Puedes amar o no amar.
    c. La unión de un hombre y una mujer en una sola carne, se puede vivir en plenitud con total libertad, en el matrimonio, para que sea total (para siempre, en un compromiso público y personal, con todo lo que eres y quieres ser junto a el o ella…), Fecundo (para que el amor este vivo, abierto a la Gracia del Espíritu Santo que es el amor mismo, para que este abierto a la vida de otro, el hijo), Libre (de entregar y recibir la totalidad de el otro, en un acto que da paz, confianza total en fidelidad para siempre), Fiel (respetando lo que soy como persona, creado para el amor y para amar en orden con todo lo que soy de acuerdo al orden natural que está escrito en mi corazón)…

    Y MUCHO MAS… ¿Lo puedes vivir en el noviazgo?

    El abrazo esponsal, la unión conyugal, es un acto extraordinario, es un sacramento, es maravilloso, la Iglesia lo defiende y acompaña porque es el acto originario de tu vida, de la de todos, es el acto que tiene un significado profundisisisisisimo… es el fundamento de la familia. Como entendemos la sexualidad, entendemos el matrimonio, como entendemos el matrimonio, va la familia, como va la familia va la sociedad… no se puede vivir como es -con toda su grandeza- fuera del lugar para el que fue creado porque provoca heridas, dolor, vacíos, celos, miedos, inquietud… ¿No crees?

    Reflexiona en lo que tu has vivido, ¿no crees que es verdad que te ha faltado algo? Tu sabes que algo está faltando, que no lo encuentras en una relación de noviazgo… aunque se «amen profundamente», puede ser un matrimonio en donde viven cada uno con su egoísmo. Se ha sacado de la unión del hombre y la mujer en una sola carne al Amor mismo, a quien hace que se toque el amor verdadero fiel, total fecundo y libre! A Dios.

    Queremos decirte más… pero no nos es posible… sigue entrando a nuestra página, sigue preguntando… nos gusta que lo hagas.

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